Fruto de la inmortalidad II
Fruto de la inmortalidad II
Como descendiente del monte Huaguo, adquieres un cuerpo tan fuerte como flexible. Tus antebrazos, firmes como el acero, te permiten blandir el arma con una potencia arrolladora. Tu cintura y piernas, increíblemente ágiles, te otorgan la destreza necesaria para esquivar los ataques enemigos con una facilidad asombrosa.