Diario de viajes de Igor Bartali
Descripción
Registros del joven Igor Bartali
Estantería
Diario de viajes de Igor Bartali: volumen VII
Requisitos
Completa la misión: mision principal de Calpheon o «[Ayuda especial] Nota de Fughar #6» y alcanza el nivel 51
El cordero perdido
25 de septiembre
Cuando me encontraba por el norte de Serendia, me encontré con un cordero perdido. Imagino que su pastor estaría preocupado, así que, como no podía lavarme las manos, cogí al corderito y miré a mi alrededor, buscando a su dueño. Vi un rancho en la montaña, pero cuando me disponía a partir, en ese momento, un pensamiento cruzó mi mente: no tenía nada de dinero, y al cordero perdido lo había encontrado yo. ¿Sería el destino?
Sí... ¡Tenía que ser una recompensa de los dioses por lo mucho que he trabajado toda la vida!
Pesaba mucho, apestaba y hacía mucho ruido. No dejó de movérseme entre los brazos ni un momento mientras lo llevaba por la montaña. Vamos, que daba tanto la tabarra que más de una vez y más de dos pensé en abandonarlo a su suerte y que le dieran morcilla. Aunque claro, su lana podría mantener caliente a mucha gente. Uf... ¡Qué incordio de cordero! En cuanto lo dejé en el suelo, se puso a masticar hierba como si nada.
Cuando me encontraba por el norte de Serendia, me encontré con un cordero perdido. Imagino que su pastor estaría preocupado, así que, como no podía lavarme las manos, cogí al corderito y miré a mi alrededor, buscando a su dueño. Vi un rancho en la montaña, pero cuando me disponía a partir, en ese momento, un pensamiento cruzó mi mente: no tenía nada de dinero, y al cordero perdido lo había encontrado yo. ¿Sería el destino?
Sí... ¡Tenía que ser una recompensa de los dioses por lo mucho que he trabajado toda la vida!
Pesaba mucho, apestaba y hacía mucho ruido. No dejó de movérseme entre los brazos ni un momento mientras lo llevaba por la montaña. Vamos, que daba tanto la tabarra que más de una vez y más de dos pensé en abandonarlo a su suerte y que le dieran morcilla. Aunque claro, su lana podría mantener caliente a mucha gente. Uf... ¡Qué incordio de cordero! En cuanto lo dejé en el suelo, se puso a masticar hierba como si nada.