Diario de viajes de Igor Bartali
Descripción
Registros del joven Igor Bartali
Estantería
Diario de viajes de Igor Bartali: volumen XIV
Requisitos
Completa la misión: mision principal de Calpheon o «[Ayuda especial] Nota de Fughar #6» y alcanza el nivel 51
Otra vez inconsciente
10 de septiembre
Lo perdí todo: mis posesiones y mi dromedario.
Intenté consolarme pensando en que todo era prestado pero no sirvió de mucho.
Necesitaba dinero desesperadamente así que me dirigí a una taberna para enterarme de cualquier trabajillo.
Allí escuché que uno de los grandes gremios de mercaderes estaba contratando mercenarios como escolta para viajar por el desierto.
La paga era extraordinariamente buena y no parecía un trabajo difícil así que me apunté.
La mayor parte del viaje fue muy tranquila pero fue entonces cuando una criatura asquerosa apareció de debajo de las arenas.
«¡Nouver! ¡Es Nouver!» gritaban mis compañeros.
Nos pusimos en formación y atacamos al unísono. Fue inútil.
La tormenta que se desató nos complicaba la visión y ese monstruo era duro como la piedra.
Hubo un momento en el que lo tuve delante, me miraba fijamente a los ojos.
Grité y le golpeé con todas mis fuerzas.
Por alguna razón, el dragón chilló de dolor y escapó.
Lo perdí todo: mis posesiones y mi dromedario.
Intenté consolarme pensando en que todo era prestado pero no sirvió de mucho.
Necesitaba dinero desesperadamente así que me dirigí a una taberna para enterarme de cualquier trabajillo.
Allí escuché que uno de los grandes gremios de mercaderes estaba contratando mercenarios como escolta para viajar por el desierto.
La paga era extraordinariamente buena y no parecía un trabajo difícil así que me apunté.
La mayor parte del viaje fue muy tranquila pero fue entonces cuando una criatura asquerosa apareció de debajo de las arenas.
«¡Nouver! ¡Es Nouver!» gritaban mis compañeros.
Nos pusimos en formación y atacamos al unísono. Fue inútil.
La tormenta que se desató nos complicaba la visión y ese monstruo era duro como la piedra.
Hubo un momento en el que lo tuve delante, me miraba fijamente a los ojos.
Grité y le golpeé con todas mis fuerzas.
Por alguna razón, el dragón chilló de dolor y escapó.